Tendría ocho o nueve años cuando mi hermano y yo metimos por primera vez en la videocasetera Beta de la casa la
película rentada de “El Charrito”, mi hermano y yo reímos tanto con esa película
que mi papá tuvo que pagar dos días mas de recargos porque le pedímos que nos
la dejara muchos días más.
Mas o menos por esas fechas, en el
auditorio Benavente de Puebla, Roberto Gomez presentó “Titere” con Rodolfo
Rodriguez, Benny Ibarra padre y un elenco numeroso entre los que estaban todos
los actores de la serie de televisión. La obra era una genialidad, tenía una
escenografía impresionante, la historia era un Pinocho bien desarrollado y
Gomez Bolaños usó las canciones de sus discos para componer nuevas canciones
para la obra.
Mi película favorita de niño se llama “El
Camino de los Espíritus”, es una película en blanco y negro de Viruta y Capulina
cuyo autor del guión es, Roberto Gomez Bolaños.
Estas tres referencias me hacen pensar que
mi sentir hacia Chespirito tiene mucho de emocional, no solo fue lo divertido
del texto, también tuvo que ver la experiencia completa que representó para mi
ver algo de Chespirito en un momento importante de mi vida, y he quitado muchos
otros momentos, como cuando los lunes en la noche nos sentábamos a ver la
televisión o cuando me llevaron mis papás a ver el Circo de la Chilindrina y me
tomaron una foto con ella.
Hace un par de días, cuando se anunció que
dejarían de transmitir “Chespirito” (un programa que dicho sea de paso considero
el menos valioso de muchos de los trabajos de todos los años que estuvo activo Gomez
Bolaños) las redes sociales “se volcaron
en hate hacia él”, un hate que llamó mi atención porque me pareció excesivo, un
hate emocional, como el vómito de un sentir que lleva muchos años incomodando.
Como mucho de mi trabajo es comedia, me enganché
en el tema, ¿porqué hay tanto odio hacia Chespirito?, hice la pregunta en mi Facebook y leí dos
vertientes, una que lo señala por “normalizar” el bullying y la violencia y otra
que lo recuerda por el valor sentimental que tiene en sus vidas.
Como artista, consciente de esta sed que
tenemos todos los artistas en mayor o menor medida por sobrevivir al olvido y
al tiempo, realmente me ha afectado este “hate público” hacia un peronaje que,
además, a mi me enseñó desde una muy temprana edad el poder de la comedia. Y puedo
decir que mucho del estilo de escritura que manejo tiene una influencia profunda
en lo que vi y escuché de niño que en su mayoría fue Chespirito.
Chespirito hizo muchos proyectos, escribió
y produjo y actuó muchas cosas, creo que mucha de su comedia es vieja, (hoy el
Charrito no me causa ninguna risa por ejemplo) pero tiene otros trabajos que
merecen ser considerados clásicos. Hay que mirar que el no es inventor de
ningún género, pero con algo de miedo a equivocarme puedo decir que es un
hombre que puso a México en la vanguardia de la comedia.
¿Es una comedia comercial? Sin duda… tan
comercial como la de Franco Escamilla que sigue siendo sexista, buleadora y a
veces misógina pero que tiene miles de seguidores.
En una visita a Honduras la gente me
preguntaba si en verdad comíamos en México “tortas de jamón” y en mi viaje a
España conocí personas que me decían que buscaban en Youtube sketches viejos de
Chespirito para reír un rato, podemos amar u odiar a Chespirito pero todos
sabemos quién es Don Ramón, y la mayoría sabemos que Tangamandapia es un
pueblito, y si escribo que Kiko llora podemos imaginar como llora. ¿Cómo puede alguien
“tan terrible” hacer toda una cultura
alrededor de él?
Y es importante mirar que lo que hay alrededor
de Chespirito es una construcción cultural, el vestigio que deja es una serie
de anécdotas y frases aplicables a reflexiones personales interesantes como
cuando dices “me dio la chiripioca” o “Es que no me tienes paciencia”… mi papá
un par de veces me decía “pareces el Chavo del 8” y la imagen era evidente: “mi
papá me está diciendo pendejo” pero con amor.
¿Porqué esta nueva generación alaba a Niurka
y sus entrevistas cómicas y no comprende el valor social de Chespirito? No lo
entiendo, pero creo que tiene que ver con que hoy día se usa mucho la palabra “visibilizar”
pero muy poco la palabra “criterio”. El criterio es ese camino que nos lleva a
comprender que no todo lo que nos enoja nos hace daño.

Y quiero poner un ejemplo personal: Hace veinte
años fui a ver una función de teatro en donde un actor llamado Marko Castillo,
interpretaba a un obispo, el obispo soltaba el báculo en forma de cruz que
traía en la mano para que los fieles le besaran la mano y siempre corría a agarrarla
para que la cruz no se cayera en el piso, las caras que el actor hacía cuando
la cruz estaba a punto de tocar el piso eran sumamente graciosas, la gente estallaba
en risas… y era un juego muy violento de apurar al que le besa la mano para que
la cruz no tocara el suelo hasta que casi al final de la obra la cruz si se cae…
y el obispo la mira, reflexiona y la recoge como si nada… yo me sentía muy
molesto cada vez que estaba haciendo eso, porque estaba violentando un símbolo
verdaderamente sagrado para mi… pero no me salí, quería ver el final.
La imagen esa me persiguió años, a ratos pensando
“¿porqué me quedé viendo eso?” a ratos pensando “que hijo de su madre ese
cabrón” pero después de veinte años me viene a la mente un “yo soy ese obispo”,
¡yo tiro la cruz para que me besen la mano!... - oye Sergio, pero no se vale
que tiren algo sagrado por hacer una metáfora- pues no, pero al final si soy
una persona de Fe también entiendo que ese mensaje estaba hecho para mi en ese
momento y esa imagen así de fuerte y “terrible” a mi me ha perseguido estos últimos
veinte años y me ha hecho muy seguido recordar que no debo tirar la cruz para
que me besen la mano. Porque señores, eso es la vanidad… ¡no hay mejor forma de
explicarlo!. Es una parábola muy bien hecha.
Hoy tenemos un problema, no estudiamos
esas materias que consideramos “de relleno”, en donde las “Misses”” y los “Profes”
hacían esos “debates sonsos” y nos
enseñaban “lógica” y “filosofía”… no sabemos pensar, creemos que todo lo que
nos molesta nos destruye pero señoras y señores la comedia está hecha para
molestarnos y para construirnos.
¿Qué es la comedia sino una provocación?...
¿qué nos da risa sino los defectos de los otros?... ¿porqué me da risa esta cosa
tan atroz? Porque así me doy cuenta que soy un monstruo y mejoro. No Chespirito
no normalizó nada, ni difundió nada, Chespirito mostró lo que somos, una sociedad
de Florindas solteras, de Ramones alcoholicos sin trabajo, de niños que crecen
solos, de Jamitos que trabajan ya viejos, ¡DE NIÑOS QUE VIVEN EN BARRILES! Mientras
los gordos se hacen mas gordos subiendo las rentas.

De las señoras viejas que se vuelven
brujas porque se comportan como brujas, del adulto que se toma la libertad de
pegarle al niño… ¿no nos acabamos de reír todos porque golpearon a unos
asaltantes en la combi?, hay memes y memes de lo mismo… ¿cuánto vamos a
resistir con este estilo mustio de vida?... seamos honestos nos da risa si
alguien se cae, nos da risa si alguien hace un ridículo, nos da risa si alguien
se equivoca… porque la risa no es maldad, en esencia la risa es una forma de
liberar energía, la connotación moral de la risa se la ponemos nosotros y eso
no habla de la colectividad sino de lo que hay adentro de nuestro corazón… el
que se ríe con maldad piensa que la risa es mala.
¿Con esto quiero decir que Chespirito sea la panacea? No, creo que Chespirito es circunstancial, nos está evidenciando una situación social que me parece nos acerca a la doble moral de juzgar una cara sin podernos deshacer de la otra. En el fondo es una reflexión: No podemos vivir sin la comedia,
comprendamos a la comedia y aprendamos de la comedia, eso nos hace una sociedad más sana.