viernes, 14 de agosto de 2020

¡SE LIBRE!

Por Sergio Alvarez

¿Qué se te viene a la mente cuando alguien menciona la palabra arte?... probablemente una pintura, una escultura, algún tema de algún compositor famoso, quizá un edificio o una obra de teatro. Vivimos pensando en el arte como algo muy elegante, virtuoso, ajeno a nuestra realidad, estéticamente perfecto… el lenguaje, la cultura, la sociedad nos han enseñado a ver al arte de esta forma, y está bien porque de esta forma podemos valorar aquellas obras con valor estético, únicas e irrepetibles, que son fruto del virtuosismo de sus autores.

Pero cuando pensamos únicamente en esta faceta de las artes, dejamos fuera muchas opciones que las artes tienen para nosotros. El arte es un multiverso de posibilidades y opciones, y no solo es un valor que se puede apreciar en los teatros y los museos, también es una actividad que puede formar parte de nuestra vida cotidiana y cambiar para siempre nuestra vida.

El mayor obstáculo que muchas personas tenemos para abrirnos a la posibilidad de hacer arte son los prejuicios, pensamos que los que estudian canto son chavitos soñadores que quieren ser cantantes, que los que están en los grupos de teatro son personas que sueñan con ser artistas de televisión, juzgamos que los que pintan son hippies, tenemos arrumbadas en nuestras casas las guitarras que nos compraron en la secundaria para pertenecer a la rondalla y los pianos se hacen viejos en nuestras salas porque son herencias de las abuelas que nadie sabe tocar… ya ni decir comprar un chelo, ¿quién gastaría 5000 pesos en un instrumento musical?

A veces tenemos miedo a que digan de nosotros que somos unos “ridículos”, otras veces somos nosotros mismos quienes nos calificamos con ese “mote” y nos aguantamos las ganas de pertenecer a ese grupo de teatro para adultos que se formó a unas cuadras de nuestra casa, o de hacer una rondalla con con los viejos amigos de la secundaria… ya ni decir ir a una escuela de piano o tomar clases de canto.

Probablemente en casa nuestros papás nos negaron el permiso para estar en una agrupación artísticas “por miedo a que nos muriéramos de hambre por escoger el camino del arte como una profesión”… y crecimos con la idea de que el arte es una pérdida de tiempo… permíteme romperte los esquemas diciéndote que el arte es una NECESIDAD que todos los seres humanos tenemos para SENTIRNOS PLENOS y para EQUILIBRAR NUESTROS ESTADOS DE ÁNIMO.

Si hemos crecido pensando que hay que estar lejos de una actividad artística para no volvernos artistas es como si creyéramos que hay que evitar el agua potable para que después no la necesitemos para vivir. 

Para comprender mi punto de vista necesitamos primero romper la imagen unidimensional de que solo los artistas hacen arte, es verdad que hay mujeres y hombres muy virtuosos que nacen con dones y que dedican su vida a perfeccionar sus técnicas y disciplinas. Esos “artistas” son los que nos regalan obras de arte invaluables, únicas e irrepetibles que son dignas de admiración -y que además buscarlas, conocerlas, admirarlas y conocerlas, nos ayudan a desarrollar habilidades y a mejorar muchas capacidades de nuestro cerebro como la atención, la concentración y la creatividad-.

Pero el arte tiene muchas otras dimensiones, es un universo de posibilidades. Y tiene cabida para todas las personas porque cada persona tiene la posibilidad y la necesidad de vincularse con el arte como ejecutor. Es curioso que tengamos claro que jugar futbol con los amigos no nos hace ser futbolistas profesionales frustrados, pero si pensemos que cantar en un grupo musical amateur nos convierte “artistas frustrados”. ¿Porqué? Así como el cuerpo necesita el ejercicio y el cerebro se alimenta de la dinámica de competencia del futbol, el cuerpo necesita la expresión del arte y el cerebro se alimenta de todos los componentes de una disciplina artística ya sea individual o colectiva.

No lo pienses mucho, dale una oportunidad hoy mismo al arte y date la oportunidad de encontrar un lugar para expresarte y canalizar tus emociones mientras te relajas, desarrollas tu creatividad y alimentas tu cerebro de cosas positivas. Inscríbete hoy a esa clase de chelo que tantas ganas tienes de tomar, métete a ese coro al que siempre has querido pertenecer, dale uso a ese piano viejo que no es un adorno, es una máquina de bienestar. ¡Vive! Si tienes veinte años, si tienes noventa, estas en muy buena edad para disfrutar y amar esa disciplina que tu escojas… date cuenta que el único obstáculo para tu felicidad eres tu mismo.

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