viernes, 14 de agosto de 2020

EL ARTE COMO PRESTACIÓN ES UNA INVERSIÓN

 Por Sergio Alvarez

Un empresario que entiende de negocios, sabe que su empresa es más que un lugar para trabajar. Quien realmente sabe de productividad entiende que un colaborador “vive” una tercera parte de sus días entre semana en la empresa y entiende la importancia de unas instalaciones agradables, de un buen clima laboral, de un espacio cómodo y funcional para que todos realicen mejor su trabajo.

Una empresa que invierte en mantener a sus empleados cómodos y seguros para que realicen su trabajo no solo mejora su productividad, reduce la rotación de personal y baja sus cotos, también mejora su prestigio y de esta forma posiciona el valor y el prestigio de sus productos.

  Algunas empresas se toman muy en serio sus certificaciones y ofrecen clases de yoga a los empleados, facilidades para cursos y actualizaciones, capacitaciones sobre seguridad y bienestar no solo laboral, de nada le sirve a una empresa tener los mejores estándares de seguridad si el trabajador llega cansado porque no duerme bien en casa.

Dentro de todo este abanico de ofertas que las empresas ofrecen a sus colaboradores para que se sientan comprometidos con la empresa, para que dediquen sus mejores esfuerzos por ella y sobre todo para que sean eficaces y productivos, necesita haber un espacio para el arte.

Tengo un amigo muy cercano que es un excelente guitarrista, no solo tiene una enorme habilidad para su instrumento, además es de esos músicos que le gusta -o le gustaba- comprar partituras para tocar las canciones en su casa. Hace unos días nos reunimos a cantar en su casa y me comentaba que difícilmente tomaba la guitarra, “entre el trabajo y las responsabilidades del hogar” no hay tiempo a veces para darse un gusto.

Por lo que sé este amigo es bastante bueno en su trabajo y tiene un puesto importante en una empresa transnacional. ¿Podría ser mejor en su trabajo si tuviera un par de horas a la semana para tocar su instrumento?... yo puedo asegurar que si.

¿Y el trabajador que opera una máquina?, ¿no será más eficiente y tendrá mejor actitud en el trabajo si tuviera un espacio para desarrollar alguna actividad artística?... yo puedo asegurar que si.

Desde mi área he visto el buen clima laboral que se genera en las empresas que organizan y montan sus pastorelas, a veces algunas empresas buscan que la pastorela aborde temas referentes a la realidad de su empresa y la conexión entre “actores” y “público” produce una complicidad que trasciende al plano laboral.

He visto jefes y colaboradores tocar juntos la guitarra y montar canciones y las relaciones interpersonales se suavizan. ¿Te imaginas cuánto bienestar le puede traer a una persona que maneja maquinaria pesada, tener dos horas semanales para pintar acuarela?... ¿o dibujar?... traduce esto en productividad y clima laboral… los beneficios son grandes.

Destacar en una actividad artística entre tus compañeros de trabajo también mejora tu autoestima y te permite sentirte “parte importante” de un grupo social. ¿No es esto lo que buscamos en nuestros programas de clima laboral?

El arte nos mejora el humor, nos hace mas creativos, nos hace receptivos, nos permite aprender a callar y escuchar, y nos da espacios de expresión… ¿no sería benéfico incluir cursos de arte en nuestras prestaciones?

¿EN DÓNDE ESTÁ LO MEJOR DE TI?

Por Sergio Alvarez

El 20 de julio de 2012 estaba en Aurora, Colorado, impartiendo un taller de teatro. Esa noche tuvimos una dinámica y terminamos tarde, cerca de las diez. Los amigos con los que impartía el taller y yo salimos corriendo del lugar del curso porque teníamos boletos para el estreno de “Batman, The Dark King Returns”, ya no había lugar en el cine que nos quedaba más cerca así que tuvimos que hacer un viaje de media hora en coche a Denver, para verla en un cine del centro de la ciudad. 

Esa noche, en el cine que estaba cerca del lugar de nuestro curso, un chavo de 25 años de edad entró con armas de fuego y empezó a dispararle a los asistentes a la función; mató a 12 personas e irió a 70… entre los muchos “¿qué hubiera pasado si…?” que me surgieron cuando salimos de nuestra función y nos enteramos de esta tragedia, pensaba “¿Qué hubiera pasado si este muchacho, que está comprobado que tiene un coeficiente intelectual privilegiado, hubiera estado con nosotros esa noche haciendo teatro… ¿habría decidido de todos modos ir a matar gente a un cine?.

Si bien es verdad que l a salud mental y el equilibrio emocional son el resultado de una combinación de muchos factores, también es cierto que practicar una disciplina artística regula muchas de nuestras emociones, desarrolla nuestro cerebro, pero sobre todo, nos permite enfocar nuestro cerebro hacia la creación.

Jonathan Larson, en su musical RENT, dice que “lo opuesto a la guerra no es la paz, es la creación”. Vivimos en un mundo que hace la guerra todos los días, no solo países contra países, estamos polarizados, basta darse una vuelta por Twitter para ver la capacidad de destrucción que solamente con palabras tienen muchas personas. La destrucción se nos da natural, por cultura, por costumbre, quizá por instinto de sobrevivencia. Tendemos a la destrucción, construir o crear nos ocupa, nos toma tiempo, nos exige poner mayor atención, estar más atentos, desarrollar más habilidades, trabajar en equipo, ceder, compartir, convivir, motivarnos, comprometernos… ¿y si el chico de Aurora hubiera desarrollado estas habilidades, de todos modos hubiera asesinado a tanta gente?...

Algunos CERESOS en el País tienen programas de teatro para los internos, hay muchos testimonios en internet de cómo tener una actividad artística como el teatro les permite a los reclusos mejorar su relación consigo mismos y su relación con los demás, hay obras escritas por ellos que son verdaderas catársis sobre la realidad social en la que crecieron y los traumas que les fue generando durante su vida.

Las posibilidades del teatro son infinitas, así como las posibilidades de la música, la pintura, las artes en general, un muchacho que toca una guitarra se queda sin manos para agarrar una guitarra.

¿Qué siente un chavo que ha vivido despreciado, oprimido, quizá golpeado, cuando un público le aplaude su trabajo y lo felicita por su actuación?, ¿qué siente un padre que está encerrado por un crimen cuando su familia va y disfruta de su presentación en una pastorela?... el arte siembra esperanza, siembra buenos sentimientos, siembra autoestima, siembra creatividad.

Me atrevo a decir que antes de enseñar a trabajar a las personas debiéramos enseñarles a hacer arte, porque el trabajo nos va a permitir ganarnos la vida pero el arte nos va a asegurar el bienestar del espíritu. La creación artística permite que brote lo mejor de ti, te enfoca en la creación, en la construcción, en la proactividad…

¡SE LIBRE!

Por Sergio Alvarez

¿Qué se te viene a la mente cuando alguien menciona la palabra arte?... probablemente una pintura, una escultura, algún tema de algún compositor famoso, quizá un edificio o una obra de teatro. Vivimos pensando en el arte como algo muy elegante, virtuoso, ajeno a nuestra realidad, estéticamente perfecto… el lenguaje, la cultura, la sociedad nos han enseñado a ver al arte de esta forma, y está bien porque de esta forma podemos valorar aquellas obras con valor estético, únicas e irrepetibles, que son fruto del virtuosismo de sus autores.

Pero cuando pensamos únicamente en esta faceta de las artes, dejamos fuera muchas opciones que las artes tienen para nosotros. El arte es un multiverso de posibilidades y opciones, y no solo es un valor que se puede apreciar en los teatros y los museos, también es una actividad que puede formar parte de nuestra vida cotidiana y cambiar para siempre nuestra vida.

El mayor obstáculo que muchas personas tenemos para abrirnos a la posibilidad de hacer arte son los prejuicios, pensamos que los que estudian canto son chavitos soñadores que quieren ser cantantes, que los que están en los grupos de teatro son personas que sueñan con ser artistas de televisión, juzgamos que los que pintan son hippies, tenemos arrumbadas en nuestras casas las guitarras que nos compraron en la secundaria para pertenecer a la rondalla y los pianos se hacen viejos en nuestras salas porque son herencias de las abuelas que nadie sabe tocar… ya ni decir comprar un chelo, ¿quién gastaría 5000 pesos en un instrumento musical?

A veces tenemos miedo a que digan de nosotros que somos unos “ridículos”, otras veces somos nosotros mismos quienes nos calificamos con ese “mote” y nos aguantamos las ganas de pertenecer a ese grupo de teatro para adultos que se formó a unas cuadras de nuestra casa, o de hacer una rondalla con con los viejos amigos de la secundaria… ya ni decir ir a una escuela de piano o tomar clases de canto.

Probablemente en casa nuestros papás nos negaron el permiso para estar en una agrupación artísticas “por miedo a que nos muriéramos de hambre por escoger el camino del arte como una profesión”… y crecimos con la idea de que el arte es una pérdida de tiempo… permíteme romperte los esquemas diciéndote que el arte es una NECESIDAD que todos los seres humanos tenemos para SENTIRNOS PLENOS y para EQUILIBRAR NUESTROS ESTADOS DE ÁNIMO.

Si hemos crecido pensando que hay que estar lejos de una actividad artística para no volvernos artistas es como si creyéramos que hay que evitar el agua potable para que después no la necesitemos para vivir. 

Para comprender mi punto de vista necesitamos primero romper la imagen unidimensional de que solo los artistas hacen arte, es verdad que hay mujeres y hombres muy virtuosos que nacen con dones y que dedican su vida a perfeccionar sus técnicas y disciplinas. Esos “artistas” son los que nos regalan obras de arte invaluables, únicas e irrepetibles que son dignas de admiración -y que además buscarlas, conocerlas, admirarlas y conocerlas, nos ayudan a desarrollar habilidades y a mejorar muchas capacidades de nuestro cerebro como la atención, la concentración y la creatividad-.

Pero el arte tiene muchas otras dimensiones, es un universo de posibilidades. Y tiene cabida para todas las personas porque cada persona tiene la posibilidad y la necesidad de vincularse con el arte como ejecutor. Es curioso que tengamos claro que jugar futbol con los amigos no nos hace ser futbolistas profesionales frustrados, pero si pensemos que cantar en un grupo musical amateur nos convierte “artistas frustrados”. ¿Porqué? Así como el cuerpo necesita el ejercicio y el cerebro se alimenta de la dinámica de competencia del futbol, el cuerpo necesita la expresión del arte y el cerebro se alimenta de todos los componentes de una disciplina artística ya sea individual o colectiva.

No lo pienses mucho, dale una oportunidad hoy mismo al arte y date la oportunidad de encontrar un lugar para expresarte y canalizar tus emociones mientras te relajas, desarrollas tu creatividad y alimentas tu cerebro de cosas positivas. Inscríbete hoy a esa clase de chelo que tantas ganas tienes de tomar, métete a ese coro al que siempre has querido pertenecer, dale uso a ese piano viejo que no es un adorno, es una máquina de bienestar. ¡Vive! Si tienes veinte años, si tienes noventa, estas en muy buena edad para disfrutar y amar esa disciplina que tu escojas… date cuenta que el único obstáculo para tu felicidad eres tu mismo.

miércoles, 5 de agosto de 2020

HABLAR POR HABLAR... De Chespirito y otras Perversiones



Tendría ocho o nueve años cuando mi hermano y yo metimos por primera vez en la videocasetera Beta de la casa la película rentada de “El Charrito”, mi hermano y yo reímos tanto con esa película que mi papá tuvo que pagar dos días mas de recargos porque le pedímos que nos la dejara muchos días más.

 

Mas o menos por esas fechas, en el auditorio Benavente de Puebla, Roberto Gomez presentó “Titere” con Rodolfo Rodriguez, Benny Ibarra padre y un elenco numeroso entre los que estaban todos los actores de la serie de televisión. La obra era una genialidad, tenía una escenografía impresionante, la historia era un Pinocho bien desarrollado y Gomez Bolaños usó las canciones de sus discos para componer nuevas canciones para la obra.

 

Mi película favorita de niño se llama “El Camino de los Espíritus”, es una película en blanco y negro de Viruta y Capulina cuyo autor del guión es, Roberto Gomez Bolaños.

 

Estas tres referencias me hacen pensar que mi sentir hacia Chespirito tiene mucho de emocional, no solo fue lo divertido del texto, también tuvo que ver la experiencia completa que representó para mi ver algo de Chespirito en un momento importante de mi vida, y he quitado muchos otros momentos, como cuando los lunes en la noche nos sentábamos a ver la televisión o cuando me llevaron mis papás a ver el Circo de la Chilindrina y me tomaron una foto con ella.

 

Hace un par de días, cuando se anunció que dejarían de transmitir “Chespirito” (un programa que dicho sea de paso considero el menos valioso de muchos de los trabajos de todos los años que estuvo activo Gomez Bolaños)  las redes sociales “se volcaron en hate hacia él”, un hate que llamó mi atención porque me pareció excesivo, un hate emocional, como el vómito de un sentir que lleva muchos años incomodando.

 

Como mucho de mi trabajo es comedia, me enganché en el tema, ¿porqué hay tanto odio hacia Chespirito?,  hice la pregunta en mi Facebook y leí dos vertientes, una que lo señala por “normalizar” el bullying y la violencia y otra que lo recuerda por el valor sentimental que tiene en sus vidas.

 

Como artista, consciente de esta sed que tenemos todos los artistas en mayor o menor medida por sobrevivir al olvido y al tiempo, realmente me ha afectado este “hate público” hacia un peronaje que, además, a mi me enseñó desde una muy temprana edad el poder de la comedia. Y puedo decir que mucho del estilo de escritura que manejo tiene una influencia profunda en lo que vi y escuché de niño que en su mayoría fue Chespirito.

 

Chespirito hizo muchos proyectos, escribió y produjo y actuó muchas cosas, creo que mucha de su comedia es vieja, (hoy el Charrito no me causa ninguna risa por ejemplo) pero tiene otros trabajos que merecen ser considerados clásicos. Hay que mirar que el no es inventor de ningún género, pero con algo de miedo a equivocarme puedo decir que es un hombre que puso a México en la vanguardia de la comedia.

 

¿Es una comedia comercial? Sin duda… tan comercial como la de Franco Escamilla que sigue siendo sexista, buleadora y a veces misógina pero que tiene miles de seguidores.

 

En una visita a Honduras la gente me preguntaba si en verdad comíamos en México “tortas de jamón” y en mi viaje a España conocí personas que me decían que buscaban en Youtube sketches viejos de Chespirito para reír un rato, podemos amar u odiar a Chespirito pero todos sabemos quién es Don Ramón, y la mayoría sabemos que Tangamandapia es un pueblito, y si escribo que Kiko llora podemos imaginar como llora. ¿Cómo puede alguien  “tan terrible” hacer toda una cultura alrededor de él?

 

Y es importante mirar que lo que hay alrededor de Chespirito es una construcción cultural, el vestigio que deja es una serie de anécdotas y frases aplicables a reflexiones personales interesantes como cuando dices “me dio la chiripioca” o “Es que no me tienes paciencia”… mi papá un par de veces me decía “pareces el Chavo del 8” y la imagen era evidente: “mi papá me está diciendo pendejo” pero con amor.

 

¿Porqué esta nueva generación alaba a Niurka y sus entrevistas cómicas y no comprende el valor social de Chespirito? No lo entiendo, pero creo que tiene que ver con que hoy día se usa mucho la palabra “visibilizar” pero muy poco la palabra “criterio”. El criterio es ese camino que nos lleva a comprender que no todo lo que nos enoja nos hace daño.

 

Y quiero poner un ejemplo personal: Hace veinte años fui a ver una función de teatro en donde un actor llamado Marko Castillo, interpretaba a un obispo, el obispo soltaba el báculo en forma de cruz que traía en la mano para que los fieles le besaran la mano y siempre corría a agarrarla para que la cruz no se cayera en el piso, las caras que el actor hacía cuando la cruz estaba a punto de tocar el piso eran sumamente graciosas, la gente estallaba en risas… y era un juego muy violento de apurar al que le besa la mano para que la cruz no tocara el suelo hasta que casi al final de la obra la cruz si se cae… y el obispo la mira, reflexiona y la recoge como si nada… yo me sentía muy molesto cada vez que estaba haciendo eso, porque estaba violentando un símbolo verdaderamente sagrado para mi… pero no me salí, quería ver el final.

 

La imagen esa me persiguió años, a ratos pensando “¿porqué me quedé viendo eso?” a ratos pensando “que hijo de su madre ese cabrón” pero después de veinte años me viene a la mente un “yo soy ese obispo”, ¡yo tiro la cruz para que me besen la mano!... - oye Sergio, pero no se vale que tiren algo sagrado por hacer una metáfora- pues no, pero al final si soy una persona de Fe también entiendo que ese mensaje estaba hecho para mi en ese momento y esa imagen así de fuerte y “terrible” a mi me ha perseguido estos últimos veinte años y me ha hecho muy seguido recordar que no debo tirar la cruz para que me besen la mano. Porque señores, eso es la vanidad… ¡no hay mejor forma de explicarlo!. Es una parábola muy bien hecha.

 

Hoy tenemos un problema, no estudiamos esas materias que consideramos “de relleno”, en donde las “Misses”” y los “Profes”  hacían esos “debates sonsos” y nos enseñaban “lógica” y “filosofía”… no sabemos pensar, creemos que todo lo que nos molesta nos destruye pero señoras y señores la comedia está hecha para molestarnos y para construirnos.

¿Qué es la comedia sino una provocación?... ¿qué nos da risa sino los defectos de los otros?... ¿porqué me da risa esta cosa tan atroz? Porque así me doy cuenta que soy un monstruo y mejoro. No Chespirito no normalizó nada, ni difundió nada, Chespirito mostró lo que somos, una sociedad de Florindas solteras, de Ramones alcoholicos sin trabajo, de niños que crecen solos, de Jamitos que trabajan ya viejos, ¡DE NIÑOS QUE VIVEN EN BARRILES! Mientras los gordos se hacen mas gordos subiendo las rentas.

 

De las señoras viejas que se vuelven brujas porque se comportan como brujas, del adulto que se toma la libertad de pegarle al niño… ¿no nos acabamos de reír todos porque golpearon a unos asaltantes en la combi?, hay memes y memes de lo mismo… ¿cuánto vamos a resistir con este estilo mustio de vida?... seamos honestos nos da risa si alguien se cae, nos da risa si alguien hace un ridículo, nos da risa si alguien se equivoca… porque la risa no es maldad, en esencia la risa es una forma de liberar energía, la connotación moral de la risa se la ponemos nosotros y eso no habla de la colectividad sino de lo que hay adentro de nuestro corazón… el que se ríe con maldad piensa que la risa es mala.

 

¿Con esto quiero decir que Chespirito sea la panacea? No, creo que Chespirito es circunstancial, nos está evidenciando una situación social que me parece nos acerca a la doble moral de juzgar una cara sin podernos deshacer de la otra. En el fondo es una reflexión: No podemos vivir sin la comedia, comprendamos a la comedia y aprendamos de la comedia, eso nos hace una sociedad más sana.