miércoles, 5 de agosto de 2020

HABLAR POR HABLAR... De Chespirito y otras Perversiones



Tendría ocho o nueve años cuando mi hermano y yo metimos por primera vez en la videocasetera Beta de la casa la película rentada de “El Charrito”, mi hermano y yo reímos tanto con esa película que mi papá tuvo que pagar dos días mas de recargos porque le pedímos que nos la dejara muchos días más.

 

Mas o menos por esas fechas, en el auditorio Benavente de Puebla, Roberto Gomez presentó “Titere” con Rodolfo Rodriguez, Benny Ibarra padre y un elenco numeroso entre los que estaban todos los actores de la serie de televisión. La obra era una genialidad, tenía una escenografía impresionante, la historia era un Pinocho bien desarrollado y Gomez Bolaños usó las canciones de sus discos para componer nuevas canciones para la obra.

 

Mi película favorita de niño se llama “El Camino de los Espíritus”, es una película en blanco y negro de Viruta y Capulina cuyo autor del guión es, Roberto Gomez Bolaños.

 

Estas tres referencias me hacen pensar que mi sentir hacia Chespirito tiene mucho de emocional, no solo fue lo divertido del texto, también tuvo que ver la experiencia completa que representó para mi ver algo de Chespirito en un momento importante de mi vida, y he quitado muchos otros momentos, como cuando los lunes en la noche nos sentábamos a ver la televisión o cuando me llevaron mis papás a ver el Circo de la Chilindrina y me tomaron una foto con ella.

 

Hace un par de días, cuando se anunció que dejarían de transmitir “Chespirito” (un programa que dicho sea de paso considero el menos valioso de muchos de los trabajos de todos los años que estuvo activo Gomez Bolaños)  las redes sociales “se volcaron en hate hacia él”, un hate que llamó mi atención porque me pareció excesivo, un hate emocional, como el vómito de un sentir que lleva muchos años incomodando.

 

Como mucho de mi trabajo es comedia, me enganché en el tema, ¿porqué hay tanto odio hacia Chespirito?,  hice la pregunta en mi Facebook y leí dos vertientes, una que lo señala por “normalizar” el bullying y la violencia y otra que lo recuerda por el valor sentimental que tiene en sus vidas.

 

Como artista, consciente de esta sed que tenemos todos los artistas en mayor o menor medida por sobrevivir al olvido y al tiempo, realmente me ha afectado este “hate público” hacia un peronaje que, además, a mi me enseñó desde una muy temprana edad el poder de la comedia. Y puedo decir que mucho del estilo de escritura que manejo tiene una influencia profunda en lo que vi y escuché de niño que en su mayoría fue Chespirito.

 

Chespirito hizo muchos proyectos, escribió y produjo y actuó muchas cosas, creo que mucha de su comedia es vieja, (hoy el Charrito no me causa ninguna risa por ejemplo) pero tiene otros trabajos que merecen ser considerados clásicos. Hay que mirar que el no es inventor de ningún género, pero con algo de miedo a equivocarme puedo decir que es un hombre que puso a México en la vanguardia de la comedia.

 

¿Es una comedia comercial? Sin duda… tan comercial como la de Franco Escamilla que sigue siendo sexista, buleadora y a veces misógina pero que tiene miles de seguidores.

 

En una visita a Honduras la gente me preguntaba si en verdad comíamos en México “tortas de jamón” y en mi viaje a España conocí personas que me decían que buscaban en Youtube sketches viejos de Chespirito para reír un rato, podemos amar u odiar a Chespirito pero todos sabemos quién es Don Ramón, y la mayoría sabemos que Tangamandapia es un pueblito, y si escribo que Kiko llora podemos imaginar como llora. ¿Cómo puede alguien  “tan terrible” hacer toda una cultura alrededor de él?

 

Y es importante mirar que lo que hay alrededor de Chespirito es una construcción cultural, el vestigio que deja es una serie de anécdotas y frases aplicables a reflexiones personales interesantes como cuando dices “me dio la chiripioca” o “Es que no me tienes paciencia”… mi papá un par de veces me decía “pareces el Chavo del 8” y la imagen era evidente: “mi papá me está diciendo pendejo” pero con amor.

 

¿Porqué esta nueva generación alaba a Niurka y sus entrevistas cómicas y no comprende el valor social de Chespirito? No lo entiendo, pero creo que tiene que ver con que hoy día se usa mucho la palabra “visibilizar” pero muy poco la palabra “criterio”. El criterio es ese camino que nos lleva a comprender que no todo lo que nos enoja nos hace daño.

 

Y quiero poner un ejemplo personal: Hace veinte años fui a ver una función de teatro en donde un actor llamado Marko Castillo, interpretaba a un obispo, el obispo soltaba el báculo en forma de cruz que traía en la mano para que los fieles le besaran la mano y siempre corría a agarrarla para que la cruz no se cayera en el piso, las caras que el actor hacía cuando la cruz estaba a punto de tocar el piso eran sumamente graciosas, la gente estallaba en risas… y era un juego muy violento de apurar al que le besa la mano para que la cruz no tocara el suelo hasta que casi al final de la obra la cruz si se cae… y el obispo la mira, reflexiona y la recoge como si nada… yo me sentía muy molesto cada vez que estaba haciendo eso, porque estaba violentando un símbolo verdaderamente sagrado para mi… pero no me salí, quería ver el final.

 

La imagen esa me persiguió años, a ratos pensando “¿porqué me quedé viendo eso?” a ratos pensando “que hijo de su madre ese cabrón” pero después de veinte años me viene a la mente un “yo soy ese obispo”, ¡yo tiro la cruz para que me besen la mano!... - oye Sergio, pero no se vale que tiren algo sagrado por hacer una metáfora- pues no, pero al final si soy una persona de Fe también entiendo que ese mensaje estaba hecho para mi en ese momento y esa imagen así de fuerte y “terrible” a mi me ha perseguido estos últimos veinte años y me ha hecho muy seguido recordar que no debo tirar la cruz para que me besen la mano. Porque señores, eso es la vanidad… ¡no hay mejor forma de explicarlo!. Es una parábola muy bien hecha.

 

Hoy tenemos un problema, no estudiamos esas materias que consideramos “de relleno”, en donde las “Misses”” y los “Profes”  hacían esos “debates sonsos” y nos enseñaban “lógica” y “filosofía”… no sabemos pensar, creemos que todo lo que nos molesta nos destruye pero señoras y señores la comedia está hecha para molestarnos y para construirnos.

¿Qué es la comedia sino una provocación?... ¿qué nos da risa sino los defectos de los otros?... ¿porqué me da risa esta cosa tan atroz? Porque así me doy cuenta que soy un monstruo y mejoro. No Chespirito no normalizó nada, ni difundió nada, Chespirito mostró lo que somos, una sociedad de Florindas solteras, de Ramones alcoholicos sin trabajo, de niños que crecen solos, de Jamitos que trabajan ya viejos, ¡DE NIÑOS QUE VIVEN EN BARRILES! Mientras los gordos se hacen mas gordos subiendo las rentas.

 

De las señoras viejas que se vuelven brujas porque se comportan como brujas, del adulto que se toma la libertad de pegarle al niño… ¿no nos acabamos de reír todos porque golpearon a unos asaltantes en la combi?, hay memes y memes de lo mismo… ¿cuánto vamos a resistir con este estilo mustio de vida?... seamos honestos nos da risa si alguien se cae, nos da risa si alguien hace un ridículo, nos da risa si alguien se equivoca… porque la risa no es maldad, en esencia la risa es una forma de liberar energía, la connotación moral de la risa se la ponemos nosotros y eso no habla de la colectividad sino de lo que hay adentro de nuestro corazón… el que se ríe con maldad piensa que la risa es mala.

 

¿Con esto quiero decir que Chespirito sea la panacea? No, creo que Chespirito es circunstancial, nos está evidenciando una situación social que me parece nos acerca a la doble moral de juzgar una cara sin podernos deshacer de la otra. En el fondo es una reflexión: No podemos vivir sin la comedia, comprendamos a la comedia y aprendamos de la comedia, eso nos hace una sociedad más sana.


1 comentario:

  1. De acuerdo, la comedia es un reflejo social. Y nos “hace” reír de nosotros mismos.
    Aunque deberíamos reírnos de otras cosas (más positivas) y crear una nueva sociedad menos crítica y más alegre, menos dura y más sencilla, menos enojona y con más sentido del humor para poder cada día más vivir en paz.

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